El Salvador: entre la demanda y la gestión del cambio. Escenarios de Gobernabilidad 2010-2014
El Salvador: entre la demanda y la gestión del cambio. Escenarios de Gobernabilidad 2010-2014
El Salvador se encuentra inmerso en un proceso político de enorme significación y trascendencia para el conjunto de las democracias centroamericanas. Al igual que todas ellas, la democracia salvadoreña se encuentra amenazada por los efectos sociopolíticos negativos de una doble crisis: económica y de seguridad, cuya evolución sigue siendo incierta y cuya solución trasciende ampliamente la capacidad de los actores nacionales. La magnitud y complejidad de la crisis es tal que su profundización bien puede provocar nuevas y serias tensiones a la gobernabilidad democrática.
Pero en el caso salvadoreño, el momento histórico está marcado por otra tendencia, de signo distinto: la de una suerte de segunda transición a la democracia, que abre la oportunidad histórica de generar soluciones de país y, en esa búsqueda, cicatrizar la fractura sociopolítica interna para construir los cimientos de una sociedad liberada del lastre y el dolor de la guerra civil.
La tesis central que sustenta este segundo informe político prospectivo de PAPEP señala que aprovechar esta oportunidad histórica es responsabilidad de todos los actores nacionales y supondría la emergencia de un nuevo modelo democrático en la región. Para que ello suceda se deben abordar los capítulos pendientes de los Acuerdos de Paz de 1992, de forma tal que el sistema político en su conjunto sea capaz de responder a la principal demanda de los salvadoreños: un cambio de timón profundo y concertado en la forma en que se ha venido gestionando la economía y la seguridad en el país. Si el desafío pone en cuestión dogmas profundos a uno y otro lado del espectro político, hay razones para la esperanza.
Como lo señalara el primer informe político prospectivo de PAPEP: El Salvador. El cambio hacia un nuevo ciclo político: escenarios de gobernabilidad 2009-2010, discutido ampliamente y al más alto nivel con los liderazgos salvadoreños antes de las elecciones municipales y presidenciales de 2009:
(…) la polarización política muestra signos inequívocos
de agotamiento tanto en los liderazgos como en
la ciudadanía. Se ha constituido un piso de estabilidad
institucional y rasgos de una cultura política
democrática, y por tanto el malestar ciudadano con
su situación se canaliza en una demanda de cambio
en democracia.
Por entonces, ocho de cada diez entrevistados señalaban que el país necesitaba un cambio de rumbo, y la gran mayoría de ellos señalaba que esto debía darse en un marco de respeto de las instituciones democráticas.
Meses después, las elecciones y la transición presidencial de 2009 confirmaron a la democracia salvadoreña como una democracia madura y pusieron sobre la mesa el inmenso desafío de responder a una demanda instalada de cambio en la ciudadanía: quienes votaron al nuevo Presidente lo hicieron por un cambio en sus condiciones de vida; y por tanto, condicionaron la evolución del proceso político en el mediano plazo a la capacidad de la democracia salvadoreña a formular respuestas concretas y sostenibles a esta demanda.
Por ello, este segundo informe: El Salvador: entre la demanda y la gestión del cambio. Escenarios de gobernabilidad 2010-2014, aborda precisamente el tema del cambio. Lo hace desde las tendencias estructurales de la economía, la política y la seguridad, pero sobre todo desde el análisis de los liderazgos y el punto de vista de la ciudadanía. Lo aborda, en primera instancia, como un imaginario y una demanda: ¿en qué piensan los salvadoreños cuando demandan un cambio? En segundo lugar, como un desafío de políticas públicas: ¿qué tipo de políticas permiten materializar el cambio que demanda y espera la población? En tercer lugar, como la construcción de un esquema de gobernabilidad distinto: ¿qué tipo de equilibrios y acuerdos sociopolíticos son necesarios para impulsar aquellas políticas que permitan satisfacer la demanda instalada de cambio?
Finalmente, como escenarios futuros de mediano plazo: entre el «cambio deseado» que los salvadoreños esperan que se materialice en los próximos años y el «cambio bloqueado» que nadie quiere, emergen situaciones intermedias en los discursos de los liderazgos, y por tanto en los caminos posibles: «el cambio viable», aquel que algunos liderazgos consideran el único factible dadas las condiciones estructurales del desarrollo y la democracia en el país, y «el cambio radical», aquel que otros liderazgos consideran el único capaz de responder a las expectativas y necesidades de la gente. La oportunidad histórica de materializar el «cambio deseado», recorriendo senderos de ampliación y profundización democrática, ha colocado a El Salvador como un actor geopolítico pequeño pero importante en Centroamérica. El primer paso ha sido dado. Cuando se discutieron los escenarios políticos del primer informe PAPEP en diciembre de 2008, no se podían descartar riesgos de crisis de liquidez y de crisis político-electoral a corto plazo. Estos se despejaron en 2010, al influjo de una serie de acuerdos políticos implícitos y explícitos que permitieron blindar la economía y el proceso electoral.
Pero aún queda dar el segundo gran paso para enrumbar sólidamente al país en el camino de salida de crisis: generar acuerdos «con dientes» sobre los temas «de fondo» en los próximos dos a tres años. Si existen espacios e incentivos serios para el diálogo, es de temer que la distancia en relación con la orientación del modelo económico, la gravedad y la profundidad de la crisis del sistema de justicia y la exacerbación de nuevas dinámicas polarizantes ante el influjo del proceso electoral de medio término los limiten o incluso los impidan.
Ojalá este informe —elaborado por un grupo amplio de expertos nacionales e internacionales, impulsado por el equipo de gobernabilidad democrática del PNUD y bien recibido por los actores nacionales hace algunos meses— se convierta ahora en un insumo para la deliberación pública, la construcción de visiones de futuro compartidas y la generación progresiva de acuerdos sociopolíticos amplios que consoliden la democracia salvadoreña como una democracia de ciudadanos del siglo XXI.
error
Server is not responding, please try again.
