Política y desarrollo en Honduras, 2006-2009: Los escenarios posibles

 

Contexto

Proceso de investigación:

Position Papers: Ocho (8) estudios de caso encargados a especialistas sobre: partidos políticos, narcotráfico, democracia, género, economía, conflictos sociales y desarrollo agropecuario.

 

Voz de los líderes: se llevaron a cabo dos rondas de consultas, con 49 y 64 personalidades del mundo político, empresarial, social y académico, respectivamente.

 

Voz de los ciudadanos: se realizaron dos encuestas nacionales de opinión pública (con una muestra de 1500 y 1000 personas respectivamente) y diez grupos focales en Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba.

Honduras es una democracia en construcción que enfrenta éxitos y desafíos. Por una parte, ha logrado más de dos décadas de estabilidad institucional, con cumplimiento de los períodos de gobierno y rotación de partidos en el poder. Otros datos abren expectativas positivas, como el crecimiento económico de los últimos años y las oportunidades que ofrece el contexto internacional (CAFTA)

 

Sin embargo, la estabilidad institucional hondureña no está a salvo de riesgos y eventuales retrocesos. Los principales desafíos que enfrenta Honduras pueden resumirse en tres puntos:

 

En primer lugar, las dificultades para satisfacer las demandas y expectativas de la población en materia de ingreso, empleo, salud y educación. Esto se debe a que el crecimiento económico no es suficiente para satisfacer, a corto plazo, las diferentes demandas. Honduras, nunca experimentó un episodio de crecimiento sostenido que tuviera consecuencias significativas sobre su PIB per cápita.

 

En segundo lugar, el desgaste del sistema político y en particular de los partidos, a los que se ve, simultáneamente, como incapaces de satisfacer las demandas sociales y como sospechosos de estar involucrados en prácticas de corrupción.

 

Por último, la creciente complejidad de la problemática social, afectada tanto por un debilitamiento de los canales de negociación y conflicto tradicionales (los sindicatos) como por la aparición de nuevos movimientos sociales (ambientalistas, étnicos), y un aumento de las formas de delincuencia asociadas al narcotráfico debido la expansión de las pandillas juveniles denominadas maras.

 

Si la perspectiva de corto y mediano plazo fuera una prolongación del crecimiento económico logrado en los últimos años, se contaría con condiciones relativamente favorables para enfrentar estos tres desafíos.

 

Pero varios factores que están fuera de control de los gobiernos hondureños (como la evolución del precio del petróleo o la liberalización del precio de textiles) abren serias interrogantes sobre lo que puede ocurrir. Un buen aprovechamiento de las oportunidades que genera  el CAFTA podrá ayudar a compensar parcialmente estos riesgos, pero los propios efectos del CAFTA forman parte de las incertidumbres a revelar.

 

Los líderes políticos hondureños deben encontrar entonces caminos para lograr dos objetivos no fáciles de alcanzar: aumentar su propia legitimidad a ojos de la población (para lo cual deberá dar soluciones a problemas tales como la pobreza y al seguridad), y mejorar significativamente el desempeño de la economía hondureña, tanto en lo que respecta a la balanza comercial como al comportamiento fiscal. Todo esto deberá lograrse en el marco de un acuerdo robusto, ya que Honduras se encuentra en vísperas de un proceso electoral, y nada asegura que el futuro gobierno tenga mayorías legislativas. En este marco, un acuerdo interpartidario, implicaría tener mejores posibilidades de actuar.

 

En este contexto, el Programa de Análisis Político Y Escenarios Prospectivos (PAPEP), se formula el siguiente interrogante:

¿Cuál es la posible evolución del contexto económico y político en Honduras en el mediano plazo 2006-2009?