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La política Sudamericana de Brasil (2005)
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Sinopsis
Tradicionalmente, la política exterior de Brasil en América Latina ha oscilado entre tres ejes fundamentales: distancia y desinterés hacia los países vecinos; sentimiento de rivalidad y aspiración al liderazgo; y ejercicio de un papel estabilizador en el ámbito regional.
En los últimos veinte años, la política exterior brasileña ha otorgado un espacio considerable a la agenda latinoamericana, lo cual ha implicado la necesidad de replantear los ejes fundamentales para poder ejercer su liderazgo en América Latina y en el ámbito mundial. En este sentido, el principal desafío para la diplomacia brasileña está representado por las asimetrías y polarizaciones políticas presentes en la región.
Desde la transición a la democracia, la política exterior de Brasil reconoció una importancia estratégica a las relaciones intra-regionales, impulsando el proceso de integración económica con los países vecinos.
Durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, la política exterior brasileña se articuló en torno a la creación de una agenda regional y el desarrollo de la función de mediador y estabilizador en situaciones de crisis o pre-crisis. Sin embargo, a partir del primer mandato del Presidente Lula, la diplomacia brasileña empezó a desempeñar actividades de mayor proyección internacional, expresando la ambición de liderazgo regional del país.
La política exterior brasileña se centró entonces en la búsqueda de entendimientos con potencias mundiales, como Rusia y China, o intermedias, como India y Sudáfrica, y en la intensificación de los vínculos con los países vecinos, con los cuales se profundizaron los programas de cooperación en todos los ámbitos de las políticas públicas.
Sin embargo, los propósitos de la diplomacia brasileña se enfrentaron con una situación menos favorable de lo esperado, debido a las dificultades en las relaciones con la Argentina, a la crisis de gobernabilidad de la región andina y al inconstante apoyo de otros países latinoamericanos en los foros internacionales.
Las relaciones con Argentina y Bolivia están siendo reestructuradas a raíz de la coyuntura política y económica de ambos países. No obstante, la mayor resistencia al intervencionismo de la Presidencia en la política exterior proviene de ciertos sectores internos, que no consideran favorablemente la permeabilidad la política exterior a las nuevas realidades de los países limítrofes.
La capacidad de Brasil para asumir el papel de líder regional depende en buena medida de su habilidad para llevar a cabo una política exterior capaz de generar consensos en la coyuntura política latinoamericana, articulada en torno a posiciones ideológicas y realidades políticas muy diferentes.
En este contexto, el segundo mandato electoral del Presidente Lula abre un escenario de continuidad en la política exterior de Brasil, que podría generar nuevas polarizaciones políticas dentro del país.
