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El segundo tiempo de Lula: Brasil entre incertidumbres y posibilidades (2006)
Sinopsis
Este documento analiza el contexto político y social en el que tuvo lugar la reelección de Luiz Ignacio Lula da Silva a la presidencia de Brasil, y los principales desafíos que el nuevo gobierno tendrá enfrentar.
Lula volvió a ganar las elecciones gracias a una campaña electoral basada en las expectativas de crecimiento económico, de justicia social y de redistribución del ingreso, temas que formaban parte de su agenda desde 2003, al comienzo de su primer mandato.
Las principales líneas de la acción gubernamental parecen orientadas a mantener los ejes de la política macroeconómica vigente por un lado, y a promover la inclusión social y la distribución por el otro. Con esta estrategia, Lula ha logrado confirmar su liderazgo tanto entre las clases más pobres como entre las elites del país.
El capital político acumulado durante el primer mandato, permite que el Presidente disponga de buenas condiciones de gobernabilidad. Sin embargo, Lula puede contar con un apoyo político de los diferentes partidos de carácter más personal que partidario, lo cual expone la Presidencia al ejercicio de presiones y a difíciles equilibrios políticos.
Las elecciones de 2006 revelaron la existencia de una fractura política dentro del país. La coalición de Lula triunfó en los estados más pobres del país, mientras que la oposición consolidó su influencia en las zonas más ricas y desarrolladas. Los dos principales partidos brasileños (PT y PSDB) salieron debilitados de las elecciones y sin una clara indicación de futuro, demostrando la incapacidad los partidos para interpretar y orientar los procesos de cambio exigidos por la sociedad.
En este contexto, el segundo mandato del Presidente Lula se anuncia vinculado a los entendimientos políticos entre partidos, y con un margen de maniobra limitado por la ausencia de un consenso socialmente estructurado para la reforma del Estado y de la sociedad. Las demandas sociales dan cuenta de la necesidad de impulsar y ejecutar un programa político reformista, capaz de dinamizar el crecimiento económico equitativo. Sin embargo, la mayoría de los analistas coinciden en que Brasil no dispone de una estrategia nacional de desarrollo, lo cual limita las perspectivas de alterar el escaso ritmo de crecimiento económico.
Paralelamente, se ha generado un proceso de progresivo desgaste de la credibilidad de la estructura política e institucional, que se observa en la ausencia de una cultura política democrática que ayude a superar las prácticas clientelistas que afectan al Estado. Frente a esta situación, las expectativas sobre una reforma del Estado son significativas e involucran tanto a los gobernantes como a los ciudadanos. Sin embargo, el tema no ha sido abordado de manera efectiva, dado que las tímidas propuestas de reforma se centran exclusivamente en el ámbito electoral.
En este contexto, signado por la escisión entre la política y la sociedad, el escenario más probable prevé un segundo mandato que de continuidad al primero, marcado por bajas tasas de crecimiento económico e inercia en las políticas de inclusión social.
