De la "Suiza de América" al "paisito". Escenarios y Prospectivas del Uruguay (2006)

Sinopsis

1. Conclusiones y hallazgos fundamentales

El actual contexto político y económico de Uruguay marca un punto de inflexión en la historia del país. Tradicionalmente, Uruguay ha sido una de las democracias más estables de América Latina, gracias a la presencia de un sistema bipartidista altamente institucionalizado y a la cultura política de los ciudadanos.

En los últimos años, varios factores han incidido en el escenario político del país, determinando una situación nueva y crítica, cuya solución dependerá, principalmente, de cómo las nuevas elites políticas gestionen el cambio.

El triunfo del Frente Amplio en las elecciones de 2004 significó un cambio histórico en la configuración política uruguaya, ya que representa el ocaso del bipartidismo tradicional basado en gobiernos de coalición, y la creación de un gobierno de partido ideológicamente definido de izquierda, que implica el cambio hacia una lógica política de relación entre gobierno y oposición.

En el ámbito económico, la crisis de 2002 puso en evidencia los problemas estructurales del desarrollo económico de Uruguay. La recesión uruguaya se inició en 1998 y siguió gestándose hasta 2002, cuando estalló debido a la concomitancia de factores internos e internacionales. En este contexto, se registró el deterioro de las principales variables macroeconómicas y de los índices de pobreza urbana, indigencia, desempleo y desigualdad.

Sin embargo, a pesar de la magnitud de la crisis, ésta no desembocó en una ruptura institucional, gracias al rol que cumplieron los sindicatos y la sociedad civil.


2. Tendencias de corto y mediano plazo

A pesar de los desafíos en el ámbito económico e internacional, el nuevo gobierno de izquierda emprendió un ambicioso programa político, pero que no contaba con una agenda y un cronograma claros.

Desde 2000 se realizan encuestas a elites con el fin de explorar su grado de apoyo al gobierno. Dichas encuestas muestran la existencia de importantes diferencias con respecto a la voluntad de las elites para alcanzar acuerdos sobre distintas materias. Las políticas sociales y tributarias son las que parecen contar con mayores consensos relativos, mientras que para reformas en sectores clave, como educación y salud, no registran niveles elevados de consensos.

A pesar de las diferencias observadas en materia económica y social, se destaca el consenso generalizado –tanto entre las elites como entre la opinión pública– sobre la importancia de la democracia y de las instituciones políticas. De la forma en qué el nuevo partido de gobierno desempeñe su función institucional dependerá el hecho que los uruguayos sigan considerando importante tanto la democracia como la política.

Dado que el cambio político es relativamente reciente, resulta complejo elaborar escenarios de mediano plazo, puesto que los cambios necesarios para impulsar una nueva agenda de desarrollo se enfrentarán con serias resistencias políticas y sociales.


Se perfilan así tres posibles escenarios –uno optimista, uno pesimista y otro de éxito relativo– que dependerán de la capacidad del gobierno de llevar adelante su agenda y de las mejoras en materia económica.