Carta de Navegación para la Presidencia de la República de Bolivia: 2005

 

Contexto:

 

El cambio presidencial ocurrido tras la renuncia del Presidente Carlos Mesa supone una tregua que constituye una oportunidad, quizás la última, para reencauzar el proceso democrático a partir de una renovación tanto en el plano de la representación como en los tiempos políticos y los contenidos de las llamadas agendas de Octubre y Enero. Sin embargo, Bolivia se encuentra con los siguientes desafíos:

 

  • La coyuntura de polarización extrema que vivió el país en el primer semestre de 2005 subsiste y se inscribe en una coyuntura de mediano plazo de crisis, inflexión y cambio (2000-2005). Esta coyuntura se expresa en el agotamiento de la democracia pactada y del consenso sobre las reformas económicas, y puede ser reinterpretada a partir de tres conceptos con implicancias prácticas para la gestión de gobierno actual.

 

  • Una regresión institucional, que implica una debilidad extrema de las instituciones del Estado y un retroceso del proceso de democratización construido en las dos últimas décadas. La regresión institucional se expresa en el incremento del peso y de la legitimidad del rol de la Iglesia Católica y de las Fuerzas Armadas en la vida democrática y, en especial, en periodos de crisis políticas agudas.

 

  • Una situación de empate social, que supone la ausencia de actores con capacidad hegemónica a nivel nacional y por lo tanto, la fragmentación del poder. Diversos actores compiten por el poder con proyectos y visiones parciales, en algunos casos contrapuestos, pero sin capacidad real de imponerse sobre el resto. El empate social refleja una situación de “polarización fragmentada”, donde dos actores sociales con capacidad hegemónica regional organizan el debate político ejerciendo la presión en las calles y la negociación política para definir la dinámica parlamentaria: la FEJUVE-El Alto y el Comité Cívico pro-Santa Cruz. Estos actores tienen ejes discursivos parciales, agendas con alta legitimidad y énfasis distintos aunque no necesariamente contrapuestos, elevada capacidad de presión y capacidad de articulación con otros actores Esta dinámica se da en un clima político muy confuso caracterizado por una profunda desconfianza entre los distintos actores sociales y líderes políticos. Más aún, parece predominar una percepción conspirativa del otro entre quienes no piensan igual.

 

  • Una  economía de base estrecha, que supone elevados niveles de desigualdad sustentados y reproducidos por un divorcio estructural entre sectores que generan ingresos (sectores transables relacionados con la explotación intensiva de recursos naturales en una lógica de enclave) y sectores que generan empleo (agricultura tradicional y sectores no transables, básicamente en servicios de baja productividad). La consolidación del ciclo del gas, sobre la base de consolidar a Bolivia como proveedor de gas al cono sur, bien puede ser funcional a este tipo de economía en las próximas décadas.

 

Desde esta perspectiva, el principal reto que enfrenta el gobiernoen el corto plazo para afrontar las elecciones de Diciembre pasa por resolver dos dilemas:

 

  1. El tipo de proceso electoral: ¿Será un proceso electoral  “simple”, sin buscar soluciones a los problemas de fondo o  “múltiple”, que permita generar una nueva correlación de fuerzas a tiempo de generar la institucionalidad?

 

  1. El tipo acuerdo: ¿Será un tipo de acuerdo “mínimo” o “ampliado” que de paso a un proceso electoral complejo de “4x1”?