América Latina y sus relaciones con Europa (2007)

 

Sinopsis

 

En Europa se advierte un renovado interés hacia América Latina, como puede verse en los debates que se producen en los ámbitos políticos, académicos y empresariales. La mayoría de los entrevistados coincide en reconocer los avances democráticos de la región. Sin embargo, la reaparición del populismo, la crisis argentina, el liderazgo del Presidente Chávez, las expropiaciones del Presidente Morales y la reafirmación de movimientos anti-sistema contribuyen a la creación de una imagen políticamente inmadura y poco confiable de la región.

Para la mayoría de los entrevistados, los problemas de América Latina residen principalmente en la pobreza “estructural” y en el alto grado de desigualdad. En segundo lugar, se mencionan la inseguridad jurídica y la escasa calidad de la política.

En este sentido, varios consultados señalaron que la debilidad de los partidos políticos y las instituciones permite que las demandas sociales no se canalicen a través de las instancias democráticas, sino que se expresen a través de movimientos ajenos a la política, o bien mediante liderazgos fuertes. Este fenómeno puede apreciarse en Argentina, Bolivia, Ecuador, Brasil y Venezuela., lo que por un lado da cuenta de la mencionada inmadurez de las democracias latinoamericanas, y por el otro, plantea serios desafíos para el progreso democrático futuro.

Aunque la idea de que sigue existiendo “una América Latina” basada en una cultura común compartida conserva cierta vigencia, la mayoría de los consultados expresan severas críticas a los procesos de integración latinoamericanos, considerados carentes de institucionalidad (MERCOSUR) o de asociatividad (Pacto Andino). Las críticas a la integración latinoamericana revisten un carácter de fundamental importancia, debido a que la mayoría de los entrevistados considera que el asociacionismo es el elemento clave para el desarrollo de la región. El hecho de que las empresas europeas se dirijan hacia China o India demuestra que América Latina no representa un mercado apetecible para los grandes inversionistas.

Entre las elites europeas, también surge como crítica la falta de liderazgo por parte de Brasil, cuya política exterior parece orientada a la construcción de alianzas estratégicas con otras potencias intermedias (India y Sudáfrica) o mundiales (China). De tal forma, Brasil no otorga la debida consideración al rol que podría jugar en América Latina, abriendo así el paso a la preeminencia de la retórica del presidente venezolano. Varios entrevistados expresaron la misma crítica hacia Chile.

En el ámbito estrictamente político, la ampliación de la Unión Europea a nuevos miembros de Europa oriental ha profundizado el problema de mantener los temas latinoamericanos en la agenda europea. Los países recién ingresados tienen muy poca afinidad histórica, política, cultural y económica con América Latina, especialmente en comparación con España, cuyos representantes en la UE resultan los más conscientes de la cercanía entre Europa y Latinoamérica.

América Latina carece, entonces, de importancia estratégica para Europa y actualmente no representa una prioridad en materia de política exterior. Se confía mucho en los Acuerdos de Asociación como instrumentos para acelerar la cooperación económica entre las dos regiones, y se reconoce la necesidad de apoyar los procesos de integración latinoamericanos.